Para nadie que sigue de
cerca la evolución del gobierno de Evo Morales es una novedad el señalamiento
de Oswalo Peredo sobre el vicepresidente de la república. En realidad buena
parte de la militancia del MAS tiene la creencia miope que Álvaro García representa
la derecha dentro del gobierno y que Evo estaría solo.
Peredo afirma, en sus declaraciones a Fides, “Le están haciendo
perder la autoridad (a Evo Morales) … en la política, reitero, y lo digo con
todas las letras, el segundo al mando, que es el vicepresidente García Linera.
Él nunca fue socialista, él planteaba el capitalismo andino, él es el que está
dirigiendo las políticas económicas, él es el que está dirigiendo ciertas
políticas que le imprimen al Congreso, para mí, mal, para su gusto, excelente”.
No se puede decir que Peredo sea de la derecha o un resentido
contra el gobierno, todo lo contrario, él ha sido la cara visible del MAS en
Santa Cruz cuando fue concejal masista del municipio cruceño, por lo tanto hay
que tomarlo como la confesión de un militante del proceso de cambio.
El “chato” agrega en su entrevista que
“lo que está fallando es las políticas derechistas que vienen desde el
Gobierno, porque eso hace que se enfrenten indígenas contra indígenas,
campesinos contra indígenas. Imagínense que la UCS entera está en el MAS, tiene
que pasar la factura, las políticas derechistas tienen que hacerse notar y creo
que eso es lo que está deteriorando este proceso, las políticas derechistas.
Sucede que tenemos millones de dólares en reservas internacionales, entonces
queremos convertir al Estado en un empresario más”.
Son muchas las
confesiones del Chato, aunque nada que no conozca el pueblo boliviano. Primero
que la acción política del gobierno es la que enfrenta a los sectores
populares, a pueblo contra pueblo. Esta confesión del Chato es una distancia
enorme del “análisis” de los revisionistas buscapegas afiliados al MAS que no
se cansan de decir que es la estrategia de la derecha y el imperialismo que
enfrenta “al indio contra el indio”. Por el contrario es la política
corporativa del MAS que se inmiscuye en el movimiento popular y lo divide, lo
prebendaliza y genera paralelismo, eso es lo que está causando enfrentamiento
de pueblo contra pueblo, promovido desde las más altas esferas del gobierno. Claro
que no somos ingenuos para pensar que los conservadores (derecha) sólo miran de
palco los conflictos, ellos hacen su trabajo ciertamente, pero hoy no tienen un
papel importante en esto porque están desarticulados y desprestigiados, así lo
reconoce el propio Peredo.
Segundo, que la UCS, ese
partido de los ex empresarios cerveceros representantes de la burguesía
burocrática, está entero en el MAS tampoco es novedad, Roberto Fernández funge
como representante del MAS en Santa Cruz. Pero para no caer en la visión
conspirativa de la “infiltración de la derecha” habrá que señalar más ejemplos
que nos permitan ver que no se trata de unos cuantos infiltrados con políticas
de derecha haciendo quedar mal al gobierno, sino de toda una política
generalizada de este gobierno de pactar con grupos y sectores políticos
conservadores representantes de las clases dominantes e incorporarlos a su
gestión.
Tenemos por ejemplo las alianzas que hizo el gobierno con
sectores del viejo partido reaccionario MNR en el Beni para tomar la
gobernación, en ese departamento también hay que ver las alianzas que ha hecho
con grandes ganaderos. En Pando hay una alianza con sectores del MIR, lo que le
ha permitido al MAS tener la gobernación y la alcaldía de Cobija. Una revisión
de quienes son los funcionarios del Estado nos muestra una variada gama de ex
miristas, emenerristas, condepistas, tecnócratas reaccionarios sin partido que
han pasado por gobiernos como el de Bánzer, Goni o Tuto y hoy son voceros y
conductores de las políticas del proceso de cambio. La
alianza más aberrante que ha hecho el MAS es con un sector de la fascista Unión
Juvenil Cruceñista en Santa Cruz, acuerdo alcanzado con el senador Isaac
Ávalos, ex dirigente de la CSUTCB campesina, o sea, el ex dirigente de los
campesinos de Bolivia se dio la mano con sus verdugos en función de la
gobernabilidad. No se trata pues de unos cuántos infiltrados en el gobierno.
Otra confesión del Chato
es que se busca hacer del Estado un empresario más. Lo que nos está diciendo es
que las reformas del MAS no buscan superar los límites de la estructura
capitalista ni avanzar al socialismo sino orientarse hacia una especie de
capitalismo de Estado. Los defensores revisionistas del MAS se esfuerzan por
decir que éste no marcha hacia un capitalismo de Estado, que el gobierno ha
profundizado su ruptura con la estructura capitalista y que estaría en una
especie de limbo para marchar hacia una sociedad socialista. En realidad estos
devaneos son un fetichismo que ve la intervención del Estado como sinónimo de
socialismo. Esto es completamente falso, en la dinámica de la reproducción del
capital la intervención del Estado puede llevar a cierto control y regulación
de las relaciones capitalistas o hacer del Estado un administrador eficiente de
la industria capitalista. Eso se puede ver en China y otras experiencias de
restauración capitalista (las ex repúblicas socialistas).
Pero esta dinámica hace
que tarde o temprano los medios de producción terminen en manos privadas. La
participación del Estado es temporal y tiene el objetivo de superar la crisis
económica.
Lo que sucede en Bolivia está muy lejos de estos ejemplos, los
medios de producción en su gran mayoría están en manos del gran capital privado
y en manos del capital imperialista, el Estado boliviano sólo ha entrado a
regular algunas de las operaciones económicas y financieras del país, su
intento de crear industrias estatales hasta el momento ha sido un completo
fracaso. El más beneficiado con las políticas gubernamentales ha sido el
capital financiero que ha obtenido ganancias record. Además con el MAS se han
beneficiado ciertos sectores de la burguesía nacional que forman parte de su
clientela política y son los sectores que ponen la cara de gobierno de
“pueblo”, por ejemplo cooperativistas, cocaleros, colonizadores, entre otros.
Pero a estos sectores
hay que verlos en sus diferencias de clase, los que respaldan al gobierno son
obviamente los grupos más acomodados, gente que se ha incrustado en el Estado y
que arrastra a los grupos desfavorecidos de su sector con la promesa de hacer
políticas que los beneficien. Hablar que el gobierno del MAS está marchando al
socialismo suena pues risible, en ese sentido la confesión del Chato suena más
honesta, aunque un tanto ingenua.
Y continúa el Chato
hablando sobre las contradicciones orgánicas que tiene el gobierno en su
interior, “aquí todavía hay en pugna muchas fuerzas, los revolucionarios por
una parte, los infiltrados que son los más peligrosos por otra y después hay
gente que no es revolucionaria”. Lo que pasa es que el Chato cree que este es
un problema de la gente infiltrada o no revolucionaria y no quiere ver que en
realidad se trata del funcionamiento de todo el gobierno a la cabeza de Evo
Morales. Muchos masistas alejados hoy del gobierno han declarado que la
personalidad de Evo Morales es incompatible con la teoría del “presidente
cautivo”. Para quienes conocen un poco cómo funciona el espacio de decisiones
dentro del gobierno es fácil darse cuenta que no se puede ver al mandatario
como un niño ingenuo que no puede tomar decisiones, todo lo contrario, el
estilo caudillista y petulante del que hace gala en muchas ocasiones nos dice
con claridad que él es responsable directo de las principales decisiones que
hay en el gobierno.
Aunque
las declaraciones de Peredo no nos dice nada nuevo lo significativo es que lo
diga un personaje muy ligado al gobierno y familia de uno de los grupos más
cercanos al gobierno, los Peredo.
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