REDES SOCIALES 2

miércoles, 29 de junio de 2011

Una urgente autocrítica






*Rafael Artigas


Tras aquella dura fractura que provoca el gobierno con el propio pueblo el 26 de diciembre del pasado año al lanzar una medida que tuvo como resultado un shock social con consecuencias que el mismo pueblo la esta pagando, hoy advertimos un escenario altamente preocupante que obliga a tomar posición.



Y es que desde entonces se sumaron hechos que ni el propio gobierno se da cuenta y tal parece que, tras varias caídas y repetidos “errores”, uno se pone a pensar: ¿Este gobierno perdió la humildad (o perdió la brújula política) y por eso le cuesta reconocer sus errores?



"Errores"


Pongamos sobre la mesa los altibajos desde ese fatídico 26 de diciembre de 2010 que, suceso tras suceso, coloca a los gobernantes en una clara situación de descredito, de desconfianza hasta llegar a un enfrentamiento entre los que dicen “creer” en el llamado proceso y se aferran a ello, frente a los que también “creyendo” (porque están con cargos en el gobierno) están cometiendo peores errores!


Si hacemos un balance de los resultados de los conflictos desde febrero, encontramos más retrocesos que avances. Primero recordemos que en las “jornadas de abril”, la COB le dobló el brazo al gobierno, cuando en esa pulseta este último había señalado repetidas veces que nunca iba a retroceder al aumento de salarios.


Luego en junio, llegan los choferes amenazando con una huelga indefinida, los ministros se plantaron duros y dijeron que aunque el sector se ponga meses en huelga, el gobierno no retrocedería, sin embargo el presidente Evo Morales, reunido con su dirigencia, en un santiamén admitiendo “errores”, les resolvió el conflicto. ¿Quién ganó? se preguntan otra vez, la respuesta es sencilla: Los choferes.


El gran error tiene nombre y apellido: ignorar a los choferes en la redacción del decreto, pasar por alto la realidad en que se desenvuelve el parque automotor y lo que es más controvertido, hacerse de la vista gorda de la Ley de blanqueo de autos chutos que ya pasaron a engrosar las filas de líneas de transporte público.


En este último escenario de la pulseta con Chile surgió el lio de una patrulla militar en otro territorio y todos se preguntaron ¿por qué se trasladaba en vehículos ilegales?, ¿por qué no realizaba operativos con movilidades propias de la institución?, ¿por qué el gobierno boliviano permitió que autoridades chilenas poco menos traten de delincuentes a esos uniformados? ¿Se puede señalar como ético el “premiar” condecorando a los militares cuando una gran mayoría del pueblo calificó como un delito el traslado de esos vehículos?


Y finalmente, el enfrentamiento entre los “defensores del proceso”, por un lado del propio gobierno y por otro los “disidentes” ahora con el membrete de “oportunistas” que encienden una serie muy parecida a las telenovelas que, podría durar un buen tiempo.



“Desencantados o disidentes?”


Los “disidentes”, primero, se manifestaron duramente en un documento que ya es público indicando que el autoritarismo, la represión, las violaciones a la Constitución Política del Estado, la falta de independencia de poderes, el modelo extractivista y la situación de pobreza y precariedad de la población, han caracterizado estos cinco años al gobierno de Evo Morales y que el país no cambió nada y piden recuperar el proceso que se inició en 2006.


En el documento aparecen firmando el exconstituyente Raúl Prada; el exviceministro de Tierras, Alejandro Almaraz; el exembajador de Bolivia en Estados Unidos, Gustavo Guzmán; entre otros y afirma que hoy la gran mayoría del pueblo boliviano se encuentra básicamente en la misma situación de pobreza, precariedad y angustia en la que estuvo siempre.


El grupo “disidente” hace una fuerte crítica a la nacionalización de los hidrocarburos, a la situación económica y en la parte final dice que bajo un altisonante discurso anticapitalista y antiimperialista, el Gobierno de Evo Morales habría financiado a países ricos y a la banca transnacional con más de 2.500 millones de dólares del sacrificado ahorro nacional de uno de los países más pobres del continente, otorgados a bajísimos intereses solidarios.


En síntesis, el manejo de la economía boliviana con réditos para las empresas externas, la ficticia nacionalización de recursos naturales, la persecución política, el sometimiento de la justicia y la visión totalitaria del Gobierno central, fueron cuestionados por los “disidentes” del Movimiento al Socialismo (MAS).


No es la primera vez que los “azules” enfrentan disidencias internas, desde el principio las competencias de algunas autoridades fueron limitadas por la cúpula gobernante, causando el alejamiento de Andrés Soliz Rada, Abel Mamani y Félix Patzi que fueron “despedidos” por conductas impropias.


Mientras los casos de corrupción determinaron que Santos Ramírez y Gustavo Torrico salgan de la cúpula masista. Filemón Escóbar, líder fundador, de quien se dice formó a Morales Ayma, tuvo roces políticos con Alvaro García Linera y otros.


El ex dirigente de la Central Obrera Departamental de Cochabamba, Oscar Olivera, dijo que el grupo de disidentes no ejecutará una acción política, sin embargo, sí harán presión social para “emancipar” el denominado proceso de cambio, tras los constantes desaciertos y medidas erradas del régimen de Morales Ayma.



Evo y los “oportunistas”


Por su parte y, no era de esperar, Evo Morales en su estilo que le caracteriza cuando aparecen estas situaciones, acusó a algunas organizaciones no gubernamentales y ex autoridades de “oportunistas” de su Gobierno de atacar su gestión y al proceso de cambio.


Evo reconoció que él ha convocado a alguna gente, pensando que eran parte del proceso de cambio. “Cuando ocupaban cargos de viceministros y otros puestos (me decían) ‘hermano Presidente, compañero Presidente, bien siga adelante’, y cuando no tienen pegas, (se van) contra Evo Morales y el proceso de cambio, son oportunistas”, dijo.


Es más, denunció que esta gente protesta públicamente a través de los medios, pero le manda mensajes al teléfono celular, pidiéndole “seguir aportando al proceso”. Acusó a estas ex autoridades de no tener vergüenza.


En ese marco, ponderó la actitud y compromiso del movimiento indígena originario campesino, en momentos críticos y cuando el gobierno se equivoca. “Ése el verdadero compañero comprometido con el proceso de cambio”, expresó.


La autocrítica necesaria


Tras el enfrentamiento entre los que se adjudican “ser del proceso de cambio”, conviene hacer una seria reflexión a los gobernantes y pedirles que se realicen una mirada hacia sus propios actos y miren a sus propios actores, no estaría nada mal, antes de justificarse y vanagloriarse diciendo que “todo anda tan bien”, aunque este bien.


¡Falta pues autocrítica, falta una actitud revolucionaria en esencia señores gobernantes! para imitar en lo mas mínimo lo que dijo el Comandante Ernesto Che Guevara cuando nos decía: “…tendremos que ser un poco pedagogos, un poco mas políticos también,… lo primero que tendremos que hacer no es ir a brindar nuestra sabiduría…sino aprender con el pueblo”.


Es tan doloroso enterarse que, en la medida que nos hablan que el proceso avanza, encontramos en las reparticiones públicas gente que no cuenta con un mínimo de recorrido con las organizaciones sociales, que nunca ha participado en las luchas sociales y peor aun, que militaron en partidos y organizaciones de la derecha mas recalcitrante del país!


Hoy mas que nunca se evidencian no sólo a los “infiltrados”, sino y abiertamente a los que ejercen cargos jerárquicos y estos mismos, hace un par de años atrás, vociferaban con odio y saña a este proceso y a sus actores políticos, porque formaban parte de la gran camada del MNR y sus primos hermanos partidos neoliberales.


Los “errores”, que reconoce el presidente ¿son producto de una falta de experiencia o de un “pequeño desliz” de algún ministro? ¿La chambonada de ese funcionario por presiones desde palacio nos la tenemos que seguir tragando? O quieren otra vez volver a utilizar el fácil argumento de decir “estamos gobernando obedeciendo al pueblo”?


Las “renuncias” de algunos militantes o invitados del MAS justo llega cuando se da la reunión de los “disidentes” en Santa Cruz, son pura coincidencia o parte de la estrategia de los desencantados del gobierno para tirar la toalla? (Me refiero a la reciente renuncia del cargo de Pablo Solon como representante de Bolivia en la ONU).


Los testimonios de los representantes de organizaciones sociales, continúan expresando su desazón por los constantes cambios de los ministros cuestionados en el gabinete del presidente Evo Morales, algunos decían que Evo “mantiene su política del Estado colonial”.


Lo grave de todo esto es que, cualquiera que en el mejor tono de crítica y autocrítica manifieste al gobierno sus criterios y muestre con pruebas los giros que va adquiriendo este, lo metan en el mismo saco calificándolo como “un agitador y conspirador de la derecha”.


El momento que atravesamos es muy delicado, aun tratemos de consolarnos con que “la oposición en Bolivia este tirada a la lona”, que “Evo no tiene un buen contendor para las próximas elecciones”, lo peor de ello es que la credibilidad de quienes apostaron y se jugaron el pellejo por muchos años en las calles por recobrar este proceso, se va perdiendo cada vez mas, por culpa de un par de agitadores que, desde dentro del propio palacio, están cavando la fosa para que este proceso se lo sepulte.


Con la fe ciega en un pueblo consciente de su historia que se resiste al embate de los desesperados del poder, no estaría mal, por favor, un poquito de humildad, porque estamos a tiempo de reconstruir el sueño, la utopía de un pueblo que quiere un verdadero cambio.



*Rafael Artigas, es comunicador y periodista orureño