REDES SOCIALES 2

miércoles, 2 de enero de 2013

NI INOCENTES, NI OPAS





*Camilo  Katari
 Hace un par de días, coincidiendo en el día de los inocentes, un vocero de la oposición colonial publicó una nota de un ex candidato a la alcaldía de Cochabamba por el partido de Juan del Granado, que luego fue invitado a formar parte del gobierno de Evo Morales.

Todos tenemos derecho a expresar nuestras ideas, que desde nuestro punto de vista deben ir acompañados de cierta capacidad moral, porque una cualidad de la buena letra es la coherencia, como en la vida. 

Hace mucho tiempo, James Petras, escribía que a muchas organizaciones que luchan por erradicar la pobreza en realidad no les interesa ganar la batalla, pues desaparecería su razón de ser, de igual manera algunos egos solamente sobreviven gracias a la crítica  dirigida al  actual gobierno; llegando al colmo de pretender dar lecciones de cómo se deben hacer las cosas, olvidando que tuvieron la oportunidad de mostrar sus capacidades y ser ejemplo de constructores de una nueva sociedad y no convertirse en profetas del desastre.

La nota que nos ocupa, nos llena de vergüenza ajena, debido a que ironiza el sentido profundo del cambio de época desde la cosmovisión andina, hace burla de otras formas de saber y conocimiento, y concluye dando un mensaje a todos los que creemos en el Pachakuti, nos llama inocentes y opas, demostrando su carácter colonial.

La nota nos recuerda los viejos escritos de los curas que veían como “brujería” la religiosidad andina, cuando llegaron junto a los arcabuces y las espadas. Los tiempos cambian pero la mentalidad colonial se mantiene y de cuando en cuando aparece con diversas formas, unas veces más intelectualizadas, otras en actos brutales como las de  Sucre y Santa Cruz, en ambos casos la idea que mueve las manos para agredir o escribir es la misma: la colonialidad.

Mirar el proceso boliviano desde las categorías de una filosofía occidental, sea materialista o doctrina de fe idealista, es un equívoco, es un insulto a la memoria milenaria de resistencia de los pueblos originarios, es mantener la vieja idea del doctrinero que debe “civilizar” a los bárbaros sin alma, de los inocentes o los opas como se señala en el texto.

Estábamos acostumbrados a este tipo de literatura, proveniente de los intelectuales de la aristocracia señorial, ahora es muy común encontrar este espíritu colonial en los que ayer nomás se declaraban izquierdistas, anarquistas, progresistas o autogestionarios, adjetivos autoasumidos para separarse de los neoliberales, pero como vemos resultaron peores.

El pueblo no es inocente, ni opa, ya lo demostró otro clérigo que adelantó el triunfo de su candidato, subestimando la inteligencia del pueblo “inocente”. 

Seguirán destilando mucha tinta colonial las almas atormentadas que han perdido la fe en el pueblo y en la única posibilidad de avanzar en la construcción de una nueva democracia, y en la medida que el nuevo año se convierta en año electoral las actitudes coloniales sumergidas dejarán las profundidades y emergerán con toda la violencia guardada en estos años  de protagonismo indígena; serán días de furia como las vividas en el 2008 y en este 2012. 

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino