(o el peso de la traición) Por *Luis Camilo Romero
La prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar, esta a punto de dejar el sillón prefectural de Chuquisaca para volver a lo que fue su labor de vender ropa usada, como antes. Se va y deja la misión conspirativa nada mas ni nada menos que a su vocero de facto y poder real, el cochabambino Rodolfo Rivas, quien continuara estrechándose con la derecha oligárquica y logiera de Santa Cruz, para seguramente, acomodarse en puestos de poder.
Sus hermanos de sangre, de pobreza y de historia nunca olvidarán a doña Savina porque no hizo nada contra aquellos que calificaban a los campesinos como “llamas cruzadas con adobe”, o que en las calles los pateaban e insultaban o algunos dueños de casa no les alquilaban un humilde cuarto.
Fue una ofensa ver a la Prefecta sonriente con neoliberales o terratenientes explotadores de campesinos, fanática defensora de Leopoldo, de Marinkovic, de Manfred y a los que les tendió alfombras (Costas, Cossio y Suarez), que ni ellos se acordaran de ella.
Es una verdadera ofensa a la dignidad de los que lucharon, luchan y lucharan para que llegue la justicia a los pobres, porque ella, no dijo absolutamente nada cuando sus hermanos de sangre eran masacrados en Pando, cuando los paleaban, los desnudaban y escupían a sus hermanos cercanos en pleno centro de la ciudad el 24 de mayo de 2008.
Doña Savina no fue a la reelección porque ya vio que los zánganos de la politiquería en Sucre ya le habían descartado de sus planes y lo mismo en el campo no tiene pisada porque la Pachamama sabe hacer justicia con sus hijos que la traicionan.
Doña Savina pasará a la historia, pero a la historia de traiciones. Cuando esté vendiendo ropa usada, ella ya no será invitada a actos por las damas que visten ropa fina, de marca y de Miami. Ya no viajará en avión exclusivo, será una ciudadana más. Los que la llevaron sobre hombros y le pusieron guirnaldas ni la saludarán.
Doña Savina y sus correligionarios estarán revisando con dolor el peso de su relación con la clase mas reaccionaria de Sucre, que le entrego para se “quemara” nada mas ni nada menos con la recalcitrante y radical derecha del país.
Doña Savina y los conspiradores estarán evaluando lo que entonces fue su estrategia mediática, como los silbidos al Presidente en el Estadio Patria en los juegos bolivarianos; el traslado de equipos de gimnasia de los Bolivarianos y el curioso “atentado” a la diputada Millares, que no sirvió para que cosecharan votos, ya que el MAS arrancó 3 de 4 senadores en Chuquisaca.
La mayoría de los sucrenses se dio cuenta que la bandera de la “capitalía” fue un simple instrumento de los poderosos terratenientes y la ultraderecha de Santa Cruz, especialmente; y que el tristemente célebre Comité Interinstitucional fue un trampolín de violentos separatistas.
Pese a que en varios momentos muchos líderes locales de Chuquisaca estaban a punto de lograr acuerdos viables con el Gobierno, no faltaron aquellos radicales que optaron por el “todo o nada”. El tiempo se encargó de demostrar la realidad y la verdad. Por culpa de esos títeres, Chuquisaca perdió “soga y cabrito”.
Los historiadores saben que Sucre es la cuna de la libertad americana, pero las nuevas generaciones la conocen por la famosa escena del 24 de mayo, cuando un grupo de campesinos fue perseguido, capturado, desnudado, ultrajado y humillado ante la Casa de la Libertad.
El caso ‘La Calancha’ no puede quedar en la impunidad, pero tampoco puede ser la eterna ‘bandera’ de pésimos dirigentes que aun existen en Sucre y que llevaron al fracaso a los chuquisaqueños que apoyaron con sana intención esa reivindicación.
Otros también se preguntaran ¿Ahora, que harán los periodistas que, con intención y saña apoyaron este movimiento conspirador y, aprovechando el momento, exprimieron las arcas de la prefectura para apoyarlos con spots, propaganda política, entrevistas diarias y anuncios oficiales de la Prefectura?
Doña Savina, mujer de pueblo
Fue una pena que doña Savina, una mujer sencilla y humilde de pueblo, se haya dejado usar por la crema sucrense y la oligarquía cruceña. El pueblo sucrense que asistió a los actos del 25 de mayo percibió la frialdad de las autoridades chuquisaqueñas que ya no le extendían la mano como hace un par de años atrás.
La televisión boliviana recordó una entrevista, que un canal internacional le hizo a ella cuando aún era del MAS, donde echaba fuego contra la derecha boliviana porque, según decía, era racista en la Asamblea Constituyente.
Pero tras dejar el MAS, no se dio cuenta de que era un simple instrumento de la derecha, que al elegirla como “candidata única” a la Prefectura no la estaba valorando por su condición de indígena, sino porque los estrategas derechistas decían: “Al indio sólo lo podrá tumbar un indio (a)”.
Doña Savina nunca logró penetrar a territorio rural, pese a ser campesina, porque no es suficiente tener pollera o poncho para ser líder. Los campesinos nunca le abrieron las puertas de sus chozas ni de su corazón porque no perdonaron haber traicionado su origen y ponerse al servicio de sus explotadores.
En una época, los medios opositores –muchos de ellos con dueños latifundistas– la mimaron hasta el cansancio. Inclusive un periodista de TV –que suele dictarle las preguntas, por auricular, a su esposa– propuso la dupla Marinkovic-Savina para la Presidencia del Estado.
La Prefecta recibió premios en Santa Cruz de las perfumadas damas que hacían huelga de hambre sobre colchones de agua, con empleadas domésticas a su lado; y los prefectos de la extinta ‘media luna’ la llamaban cuando querían para sus fines separatistas y le mandaban avioneta a Sucre.
Después del 30 de mayo, fecha en que deja la prefectura, los campesinos la mirarán como una hermana que se portó mal en la familia y ella se pondrá a pensar sobre lo que hizo y no hizo, sentirá dolor porque no hay mayor castigo que tu gente ya no te quiera.
Doña Savina, como ella dice ser cristiana y habla mucho de Dios, tendrá que leer el capítulo 4 del Génesis, Antiguo Testamento, versículos del 9 al 12, donde Dios pregunta a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?”, y él contesta: “No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?”. Entonces Dios le dijo: “¿Qué has hecho? Se oye la voz de la sangre de tu hermano clamar a mí desde la tierra…”.
*Luis Camilo Romero, es periodista y educador popular de América Latina.