Manipulación de la información, crisis y defensa de sus intereses económicos
. A PROPÓSITO DE LA VISITA DEL TEÓRICO DE LA
COMUNICACIÓN A BOLIVIA, UN BALANCE AL ROL ACTUAL DE LOS MEDIOS. EL “QUINTO
PODER”.
*Rafael Artigas
¿Será 2012 el año del fin del mundo? Era
la pregunta inquietante que nos lanzara el teórico de la comunicación,
periodista e historiador español Ignacio Ramonet, quien hacía alusión a esa
leyenda maya del próximo 12 de diciembre, en uno de sus últimos artículos de
febrero pasado, ahora de paso por Bolivia para proporcionar elementos teóricos
a periodistas.
Ignacio Ramonet en ese artículo nos daba
elementos para la reflexión del contexto europeo de la recesión económica y de
la grave crisis financiera y social, sus riesgos de este año y nos pronosticaba
de lo que significará en el mundo, también este año, las elecciones decisivas
en Estados Unidos, Francia, México y Venezuela.
Además nos dijo que el principal peligro
geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico. Y los posibles ataques
militares de Israel y Estados Unidos contra las instalaciones nucleares de
Irán. Pero más allá de esas visiones apocalípticas que sin duda, a todos nos
preocupan, Ramonet como buen investigador de temas de comunicación nos ayuda a
develar otros temas preocupantes a inquietos comunicadores y periodistas de
nuestro tiempo.
El Doctor en Semiología e Historia de la
Cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris
y catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad Denis –
Diderot, participó en Bolivia de un "Conversatorio sobre ética y
responsabilidad social en el ejercicio periodístico", donde se analizó,
sobre todo, la labor del periodismo desde la visión de los derechos
democráticos a la información y el derecho a la comunicación.
En el conversatorio participaron también
Luis Hernández, director del Periódico “La Jornada de México", la Ministra
de Comunicación, Amanda Dávila, además de periodistas de varios medios de
comunicación. Una buena oportunidad para el desasne de periodistas que
olvidaron cambiar el libreto empresarial por el de la ética y defensa de la
ciudadanía.
El autor de “La Tiranía de la
comunicación”, dijo en esa oportunidad muchas verdades que duelen a los dueños
de los emporios de comunicación bolivianos y que se ajustan a la realidad,
Ramonet decía que “La comunicación, los medios de comunicación de masa, se
ligan, casi juntos, para cualquiera que sea su opinión, defender un esquema
según el cual la solución neoliberal no sólo es única sino que es la mejor. La
idea es hacernos creer que estamos en el mejor de los mundos y, aunque vayamos
mal, probablemente en otros países se está peor y si aplicásemos otra política
sería aún peor. Esta es la maqueta…”
Pero también Ramonet dijo que los medios
constituyen un gran poder ideológico con los que fácilmente se manipulan
conciencias, “ahí los medios de comunicación juegan un papel ideológico.
Defienden una concepción de la sociedad, defienden una concepción del mundo en
la que ellos creen porque los medios de comunicación están, ellos mismos, muy
implicados en la nueva economía”.
Pero apuntando a la labor de los
periodistas también remarcó: "Un tema importante que se ha mencionado
es la misión que tienen que cumplir los periodistas, que no se deben al medio,
ni a una línea política o a otro factor, sino que la misión de los periodistas
es la ética y la responsabilidad social de construir una ciudadanía plena con
derechos".
En una extensa entrevista que concedió al
director de comunicación de la Central de los Trabajadores Argentinos, Sergio
Fernández Novoa y publicada por el periódico "Pregón Judicial", de la
Federación Judicial Argentina (FJA), Ramonet nos recuerda los objetivos de los
medios de comunicación.
“El rol no es el de comunicar. Antes la
comunicación en su sentido amplio tenía tres objetivos: informar, educar y
distraer. Cuando tú observas lo que ha ocurrido con América Online, en realidad
ahora lo que busca una empresa de comunicación es, primero, vigilar y saber lo
que tú compras, qué es lo que tú consumes, qué es lo que tú lees, etc., porque
como lo vas a hacer mediante Internet vas a dejar huellas y voy a poder hacer
un retrato robot de quién tú eres para venderte luego lo que yo deseo. Eso es
lo que me interesa y es lo que vale dinero, que yo sepa quién tú eres. Cuando
es más difícil saber cómo es quien lee un periódico o quien asiste la
televisión.
Segundo, el objetivo es anunciar, cuanto
más se anuncia mejor. Y tercero, es vender, el medio te vende cosas
directamente. Cuando tú compras un periódico, en el periódico también hay
publicidad, pero tú no puedes utilizar el periódico para comprar esa
publicidad, tienes que utilizar el teléfono, o tienes que tomar tu auto e irte
al mercado para comprarlo. Mientras que ahora cuando estás manipulando en
Internet, el ordenador te sirve para consumir la publicidad, para dejar las
huellas que te hacen vigilar y para comprar. Tú compras con tu ordenador. Esa
es una revolución. La idea es precisamente vender, instalarnos en un mundo
futurista con la idea de que ese mundo es mejor que el precedente y por consiguiente
se juega con la ideología de la dicha.
LA PRENSA DIARIA SE MUERE
Una importante investigación de Ignacio
Ramonet se hace explícita en este artículo y que ahora lo resumimos para
mostrar el estado actual de los medios escritos en el mundo.
“El siniestro es descomunal. Decenas de
diarios están en quiebra. En Estados Unidos ya han cerrado no menos de ciento
veinte. Y el tsunami golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los otrora
"rotativos de referencia": El País en España, Le Monde en
Francia, The Times y The Independent en el Reino
Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos
ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y
hundimiento de la publicidad.
El prestigioso New York Times tuvo
que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora
de The Chicago Tribune yLos Angeles Times, así como la Hearst
Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota;
News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall
Street Journal, ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros...
Para recortar gastos, muchas publicaciones
están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su
prestigioso suplemento literario Bookworld; el Christian Science Monitor decidió
suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial
Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente
su plantilla.
Los despidos son masivos. Desde enero de
2008 se han suprimido 21.000 empleos en los periódicos estadounidenses. En
España, "entre junio de 2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han
perdido su puesto de trabajo".
La prensa escrita diaria de pago se halla
al borde del precipicio y busca desesperadamente fórmulas para sobrevivir.
Algunos analistas estiman obsoleto ese modo de información. Michael Wolf, de
Newser, vaticina que el 80% de los rotativos norteamericanos desaparecerán. Más
pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en el próximo decenio, todos los
diarios dejarán de existir...
¿Qué es lo que agrava tan letalmente la
vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la
crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una
restricción del crédito...
En América Latina se añaden a esto las
necesarias reformas democráticas emprendidas por algunos Gobiernos (Argentina,
Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los "latifundios mediáticos" de
grupos privados en situación de monopolio. Lo cual desencadena, contra esos
Gobiernos y sus Presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los
despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales (en
España: el diario El País, que de paso carga contra el ex presidente José
Luis Rodríguez Zapatero, como el ABC de Paraguay contra el actual régimen).
La prensa diaria sigue practicando un
modelo económico e industrial que no funciona. El recurso de construir grandes
grupos multimedia internacionales, como se hizo en los años 1980 y 1990, ya no
sirve frente a la proliferación de los nuevos modos de difusión de la
información y del ocio, vía Internet o los teléfonos móviles.
Paradójicamente, nunca han tenido los
diarios tanta audiencia como hoy. Con Internet, el número de lectores ha
crecido de manera exponencial. Pero la articulación con la Red sigue siendo
desdichada. Porque establece una injusticia al obligar al lector de kiosco, el
que compra el diario, a subvencionar al lector de pantalla que lee
gratuitamente la edición digital (más extensa y amena). Y porque la publicidad
en la versión de la web no cunde, al ser mucho más barata que en la versión de
papel. Pérdidas y ganancias no se equilibran.
EL QUINTO PODER
Finalmente Ignacio Ramonet desde un
espacio creado por él, el Observatorio Internacional de Medios de Comunicación
(en inglés: Media Watch Global) nos plantea que es necesario, simplemente,
crear un quinto poder que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva
coalición dominante. “Un quinto poder cuya función sería denunciar el
superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos,
cómplices y difusores de la globalización liberal.
El caso venezolano es paradigmático de la
nueva situación internacional, en la cual grupos mediáticos enfurecidos asumen
abiertamente su nueva función de perros guardianes del orden económico
establecido, y su nuevo estatuto de poder antipopular y anticiudadano. Estos
grandes grupos no solo se asumen como poder mediático, constituyen sobre todo
el brazo ideológico de la globalización, y su función es contener las
reivindicaciones populares que tratan de adueñarse del poder político (como
logró hacerlo, democráticamente, en Italia, Silvio Berlusconi, dueño del
principal grupo de comunicación transalpino).
En la nueva guerra ideológica que impone
la globalización, los medios de comunicación son utilizados como un arma de
combate. La información, debido a su explosión, su multiplicación, su
sobreabundancia, se encuentra literalmente contaminada, envenenada por todo
tipo de mentiras, por los rumores, las deformaciones, las distorsiones, las
manipulaciones… nos envenena la mente, nos contamina el cerebro, nos manipula,
nos intoxica, intenta instilar en nuestro inconsciente ideas que no son las
nuestras. Por eso, es necesario elaborar lo que podría denominarse una ecología
de la información.
Con el fin de limpiar, separar la
información de la marea negra de las mentiras, cuya magnitud ha podido medirse,
una vez más, durante la invasión a Irak. Es necesario descontaminar la
información. Así como han podido obtenerse alimentos orgánicos, a priori menos
contaminados que los demás, debería obtenerse una suerte de información
orgánica. Los ciudadanos deben movilizarse para exigir que los medios de
comunicación pertenecientes a los grandes grupos globales respeten la verdad,
porque solo la búsqueda de la verdad constituye en definitiva la legitimidad de
la información”.
La libertad de los medios de comunicación
es solo la extensión de la libertad colectiva de expresión, fundamento de la
democracia. Como tal, no puede ser confiscada por un grupo de poderosos.
Implica, por añadidura, una responsabilidad social y, en consecuencia, su
ejercicio debe estar, en última instancia, bajo el control responsable de la
sociedad.
La prensa y los medios de comunicación han
sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los
ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes
tradicionales –legislativo, ejecutivo y judicial– pueden fallar, confundirse y
cometer errores. Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados
autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal
responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las
censuras contra las libertades.
La cuestión cívica que se nos plantea de
ahora en más es la siguiente: ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo defenderse? ¿Cómo
resistir a la ofensiva de este nuevo poder que, de alguna manera, ha
traicionado a los ciudadanos y se pasó con todos sus bártulos al enemigo?
Es necesario, simplemente, crear un
“quinto poder”. Un “quinto poder” que nos permita oponer una fuerza cívica
ciudadana a la nueva coalición dominante. Un “quinto poder” cuya función sería
denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos
mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal. Esos medios de
comunicación que, en determinadas circunstancias, no sólo dejaron de defender a
los ciudadanos, sino que a veces actúan en contra del pueblo en su conjunto.
Tal como lo comprobamos en Venezuela.
El Observatorio Internacional de Medios de
Comunicación (OIMC) surge como “quinto poder” para contrapesar los excesos del
poder mediático. Los medios de comunicación, concebidos en su origen como
canales de la libertad de expresión contra los abusos del poder político y
económico, en la era de la globalización han pasado a expresar los intereses de
un puñado de gigantescas empresas mediáticas identificadas con los intereses
económicos del establishment, en detrimento del derecho de los ciudadanos a una
información veraz”. (I. Ramonet)
*Rafael Artigas es comunicador e
investigador orureño.
