REDES SOCIALES 2

martes, 6 de marzo de 2012

Ignacio Ramonet, los Medios de Comunicación:


Manipulación de la información, crisis y defensa de sus intereses económicos

A PROPÓSITO DE LA VISITA DEL TEÓRICO DE LA COMUNICACIÓN A BOLIVIA, UN BALANCE AL ROL ACTUAL DE LOS MEDIOS. EL “QUINTO PODER”.

*Rafael Artigas

¿Será 2012 el año del fin del mundo? Era la pregunta inquietante que nos lanzara el teórico de la comunicación, periodista e historiador español Ignacio Ramonet, quien hacía alusión a esa leyenda maya del próximo 12 de diciembre, en uno de sus últimos artículos de febrero pasado, ahora de paso por Bolivia para proporcionar elementos teóricos a periodistas.

Ignacio Ramonet en ese artículo nos daba elementos para la reflexión del contexto europeo de la recesión económica y de la grave crisis financiera y social, sus riesgos de este año y nos pronosticaba de lo que significará en el mundo, también este año, las elecciones decisivas en Estados Unidos,  Francia, México y Venezuela.

Además nos dijo que el principal peligro geopolítico seguirá situándose en el Golfo Pérsico. Y los posibles ataques militares de Israel y Estados Unidos contra las instalaciones nucleares de Irán. Pero más allá de esas visiones apocalípticas que sin duda, a todos nos preocupan, Ramonet como buen investigador de temas de comunicación nos ayuda a develar otros temas preocupantes a inquietos comunicadores y periodistas de nuestro tiempo.

El Doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales  de Paris y catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad  Denis – Diderot, participó en Bolivia de un "Conversatorio sobre ética y responsabilidad social en el ejercicio periodístico", donde se analizó, sobre todo, la labor del periodismo desde la visión de los derechos democráticos a la información y el derecho a la comunicación.

En el conversatorio participaron también Luis Hernández, director del Periódico “La Jornada de México", la Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, además de periodistas de varios medios de comunicación. Una buena oportunidad para el desasne de periodistas que olvidaron cambiar el libreto empresarial por el de la ética y defensa de la ciudadanía.

El autor de “La Tiranía de la comunicación”, dijo en esa oportunidad muchas verdades que duelen a los dueños de los emporios de comunicación bolivianos y que se ajustan a la realidad, Ramonet decía que “La comunicación, los medios de comunicación de masa, se ligan, casi juntos, para cualquiera que sea su opinión, defender un esquema según el cual la solución neoliberal no sólo es única sino que es la mejor. La idea es hacernos creer que estamos en el mejor de los mundos y, aunque vayamos mal, probablemente en otros países se está peor y si aplicásemos otra política sería aún peor. Esta es la maqueta…”

Pero también Ramonet dijo que los medios constituyen un gran poder ideológico con los que fácilmente se manipulan conciencias, “ahí los medios de comunicación juegan un papel ideológico. Defienden una concepción de la sociedad, defienden una concepción del mundo en la que ellos creen porque los medios de comunicación están, ellos mismos, muy implicados en la nueva economía”.

Pero apuntando a la labor de los periodistas también remarcó: "Un tema importante que se ha mencionado es la misión que tienen que cumplir los periodistas, que no se deben al medio, ni a una línea política o a otro factor, sino que la misión de los periodistas es la ética y la responsabilidad social de construir una ciudadanía plena con derechos".

En una extensa entrevista que concedió al director de comunicación de la Central de los Trabajadores Argentinos, Sergio Fernández Novoa y publicada por el periódico "Pregón Judicial", de la Federación Judicial Argentina (FJA), Ramonet nos recuerda los objetivos de los medios de comunicación.

“El rol no es el de comunicar. Antes la comunicación en su sentido amplio tenía tres objetivos: informar, educar y distraer. Cuando tú observas lo que ha ocurrido con América Online, en realidad ahora lo que busca una empresa de comunicación es, primero, vigilar y saber lo que tú compras, qué es lo que tú consumes, qué es lo que tú lees, etc., porque como lo vas a hacer mediante Internet vas a dejar huellas y voy a poder hacer un retrato robot de quién tú eres para venderte luego lo que yo deseo. Eso es lo que me interesa y es lo que vale dinero, que yo sepa quién tú eres. Cuando es más difícil saber cómo es quien lee un periódico o quien asiste la televisión.

Segundo, el objetivo es anunciar, cuanto más se anuncia mejor. Y tercero, es vender, el medio te vende cosas directamente. Cuando tú compras un periódico, en el periódico también hay publicidad, pero tú no puedes utilizar el periódico para comprar esa publicidad, tienes que utilizar el teléfono, o tienes que tomar tu auto e irte al mercado para comprarlo. Mientras que ahora cuando estás manipulando en Internet, el ordenador te sirve para consumir la publicidad, para dejar las huellas que te hacen vigilar y para comprar. Tú compras con tu ordenador. Esa es una revolución. La idea es precisamente vender, instalarnos en un mundo futurista con la idea de que ese mundo es mejor que el precedente y por consiguiente se juega con la ideología de la dicha.

LA PRENSA DIARIA SE MUERE

Una importante investigación de Ignacio Ramonet se hace explícita en este artículo y que ahora lo resumimos para mostrar el estado actual de los medios escritos en el mundo.

“El siniestro es descomunal. Decenas de diarios están en quiebra. En Estados Unidos ya han cerrado no menos de ciento veinte. Y el tsunami golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los otrora "rotativos de referencia": El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y hundimiento de la publicidad.

El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune yLos Angeles Times, así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal, ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros...

Para recortar gastos, muchas publicaciones están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su prestigioso suplemento literario Bookworld; el Christian Science Monitor decidió suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente su plantilla.

Los despidos son masivos. Desde enero de 2008 se han suprimido 21.000 empleos en los periódicos estadounidenses. En España, "entre junio de 2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han perdido su puesto de trabajo".

La prensa escrita diaria de pago se halla al borde del precipicio y busca desesperadamente fórmulas para sobrevivir. Algunos analistas estiman obsoleto ese modo de información. Michael Wolf, de Newser, vaticina que el 80% de los rotativos norteamericanos desaparecerán. Más pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en el próximo decenio, todos los diarios dejarán de existir...

¿Qué es lo que agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una restricción del crédito...

En América Latina se añaden a esto las necesarias reformas democráticas emprendidas por algunos Gobiernos (Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los "latifundios mediáticos" de grupos privados en situación de monopolio. Lo cual desencadena, contra esos Gobiernos y sus Presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales (en España: el diario El País, que de paso carga contra el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, como el ABC de Paraguay contra el actual régimen).

La prensa diaria sigue practicando un modelo económico e industrial que no funciona. El recurso de construir grandes grupos multimedia internacionales, como se hizo en los años 1980 y 1990, ya no sirve frente a la proliferación de los nuevos modos de difusión de la información y del ocio, vía Internet o los teléfonos móviles.

Paradójicamente, nunca han tenido los diarios tanta audiencia como hoy. Con Internet, el número de lectores ha crecido de manera exponencial. Pero la articulación con la Red sigue siendo desdichada. Porque establece una injusticia al obligar al lector de kiosco, el que compra el diario, a subvencionar al lector de pantalla que lee gratuitamente la edición digital (más extensa y amena). Y porque la publicidad en la versión de la web no cunde, al ser mucho más barata que en la versión de papel. Pérdidas y ganancias no se equilibran.

EL QUINTO PODER

Finalmente Ignacio Ramonet desde un espacio creado por él, el Observatorio Internacional de Medios de Comunicación (en inglés: Media Watch Global) nos plantea que es necesario, simplemente, crear un quinto poder que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. “Un quinto poder cuya función sería denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal.

El caso venezolano es paradigmático de la nueva situación internacional, en la cual grupos mediáticos enfurecidos asumen abiertamente su nueva función de perros guardianes del orden económico establecido, y su nuevo estatuto de poder antipopular y anticiudadano. Estos grandes grupos no solo se asumen como poder mediático, constituyen sobre todo el brazo ideológico de la globalización, y su función es contener las reivindicaciones populares que tratan de adueñarse del poder político (como logró hacerlo, democráticamente, en Italia, Silvio Berlusconi, dueño del principal grupo de comunicación transalpino).

En la nueva guerra ideológica que impone la globalización, los medios de comunicación son utilizados como un arma de combate. La información, debido a su explosión, su multiplicación, su sobreabundancia, se encuentra literalmente contaminada, envenenada por todo tipo de mentiras, por los rumores, las deformaciones, las distorsiones, las manipulaciones… nos envenena la mente, nos contamina el cerebro, nos manipula, nos intoxica, intenta instilar en nuestro inconsciente ideas que no son las nuestras. Por eso, es necesario elaborar lo que podría denominarse una ecología de la información.

Con el fin de limpiar, separar la información de la marea negra de las mentiras, cuya magnitud ha podido medirse, una vez más, durante la invasión a Irak. Es necesario descontaminar la información. Así como han podido obtenerse alimentos orgánicos, a priori menos contaminados que los demás, debería obtenerse una suerte de información orgánica. Los ciudadanos deben movilizarse para exigir que los medios de comunicación pertenecientes a los grandes grupos globales respeten la verdad, porque solo la búsqueda de la verdad constituye en definitiva la legitimidad de la información”.

La libertad de los medios de comunicación es solo la extensión de la libertad colectiva de expresión, fundamento de la democracia. Como tal, no puede ser confiscada por un grupo de poderosos. Implica, por añadidura, una responsabilidad social y, en consecuencia, su ejercicio debe estar, en última instancia, bajo el control responsable de la sociedad.

La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes tradicionales –legislativo, ejecutivo y judicial– pueden fallar, confundirse y cometer errores. Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las censuras contra las libertades.

La cuestión cívica que se nos plantea de ahora en más es la siguiente: ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo defenderse? ¿Cómo resistir a la ofensiva de este nuevo poder que, de alguna manera, ha traicionado a los ciudadanos y se pasó con todos sus bártulos al enemigo?

Es necesario, simplemente, crear un “quinto poder”. Un “quinto poder” que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. Un “quinto poder” cuya función sería denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal. Esos medios de comunicación que, en determinadas circunstancias, no sólo dejaron de defender a los ciudadanos, sino que a veces actúan en contra del pueblo en su conjunto. Tal como lo comprobamos en Venezuela.

El Observatorio Internacional de Medios de Comunicación (OIMC) surge como “quinto poder” para contrapesar los excesos del poder mediático. Los medios de comunicación, concebidos en su origen como canales de la libertad de expresión contra los abusos del poder político y económico, en la era de la globalización han pasado a expresar los intereses de un puñado de gigantescas empresas mediáticas identificadas con los intereses económicos del establishment, en detrimento del derecho de los ciudadanos a una información veraz”. (I. Ramonet)


*Rafael Artigas es comunicador e investigador orureño.