*Camilo Katari
Esta no es una crónica de los vuelos espaciales, es más bien una reflexión acerca de las ocupaciones del territorio. Territorio, población, presencia estatal y políticas públicas son los elementos principales para lo que hoy entendemos como el Vivir bien, entendido éste como la relación armónica entre los seres humanos, la naturaleza y el bien común.
En Apolo se ha roto este equilibrio, no prima el bien común, no existe el equilibrio entre el territorio y población, existe una ausencia de Estado, en este caso del Estado Departamental.
El gobierno del cambio, encabezado por Evo Morales, ha recuperado el Estado Plurinacional para todos los bolivianos, ésta actitud no ha sido asumida plenamente por varios gobernadores pertenecientes al MAS, y los problemas derivados de ésta ausencia, tienen que ser asumidos por el gobierno central.
Lo que pasó en Apolo es una muestra de la poca importancia que dan las autoridades departamentales al control del territorio. Sabemos que el ejemplo de organización territorial y social es el ayllu andino, en este caso vemos que no se está aplicando los principios de “vigilancia” que tienen las comunidades, de ver lo que está ocurriendo en el territorio e intervenir para prevenir alteraciones al orden comunitario.
Cuando en un territorio operan fuerzas externas a la comunidad y rompen el pacto social de convivencia ordenada por nuestras leyes, las autoridades están obligadas a intervenir, el Alcalde es el primer eslabón entre el Estado y la sociedad, por tanto es el responsable del cuidado de las relaciones sociales y la actividad económica legal.
La segunda bisagra que une el gobierno central y el departamento es el Gobernador y toda su infraestructura institucional. En el caso de Apolo han fallado estos dos nexos, dejando la responsabilidad de ordenamiento interno en manos del Gobierno Central.
Analizada la situación podemos decir que el presidente tiene razón cuando sostiene que no existe apoyo en varios niveles de gobierno.
La problemática, centrada en la producción de coca en la región de Apolo es diferente a la de Yungas o a la del Chapare, en el primer caso se trata de una región tradicional de producción de hoja de coca y la segunda es producto de las políticas de expulsión de las políticas del ajuste estructural conocidas como neoliberales.
La actual expansión de cultivos se encuentra ligada a la fuerte demanda del narcotráfico y aquí es donde radica el tema de responsabilidad del bien común.
El desarrollo del capitalismo ha creado los bolsones de pobreza y de concentración de poder, en ambos extremos, el comercio y consumo de la droga se ha convertido en el peor enemigo de la consolidación de alternativas civilizatorias como la que propone el Estado Plurinacional de Bolivia.
Este es el principal aspecto que debemos tomar en cuenta a la hora de realizar el análisis de los hechos en Apolo.
*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino
