
Ramiro Murillo
Cbba.
Solo falta que el Papa se pronuncie sobre el TIPNIS, un acrónimo desconocido hasta hace poco más de un mes. Cual monstruo que cobra propia vida, hoy estamos condenados a escuchar esta telenovela de producción nacional a través de todo medio de propaganda.
Nuestros correos electrónicos están inundados de esta nueva sepa de chatarra, obsequio de funcionarios de entidades con financiamiento foráneo llamadas ONGs. Han logrado movilizar a gil y mil. Incluso una presentadora de la red del terror, esa red que nos muestra día a día las bondades del bombardeo humanitario en Libia, se enc0ntraba en nuestro país.
Este fenómeno atizado desde las usinas de la propaganda mediática ha logrado hacer del Tipnis un fetiche para todo gusto. Un fetiche tan poderoso no había acontecido en larga data, es superior a los “2/3” y a la “capitalía plena”, se extiende más que el movimiento autonómico, parece que tiene fuerza propia.
Lo puede usar Norma Piérola como Vilma Plata, Pedro Montes como el gobernador Costas, los trotskistas, los anarquistas y los futbolistas. En fin, nadie quiere perder la oportunidad de usar el micrófono en oferta, gratis.
Además es extremadamente versátil, a la “nazión camba” ya la premió con una Sabina Cuellar de los llanos; a los gurús del medio ambiente páginas dobles en los diarios, a los ingenuos y ambientalistas empíricos imágenes de TV en directo en los noticieros. A la COB una ayudita en su misión de hacer huelgas, a los escuderos sin pega una vendetta contra Evo Morales.
A los maestros un pretexto para pasar clases hasta navidad. En ausencia de su mentor, los trotskistas encontraron nuevas condiciones objetivas en sus manuales. Quien sabe también los anarquistas ya están viendo la desaparición del estado. Descubrimos también que el proceso de cambio había tenido directores que detectaron su desvío.
Estos directores sin orquesta montaron la ocasión para demostrar su capacidad de movilización y la gran prensa no podía desperdiciar semejante oportunidad. No solo Evo puede hacer marchas, que fetiche más poderoso, su método de lucha y su gente se están volcando contra él; la antipatria babosea con la eventual caída del indio.
Ahora, ¿tiene este fenómeno colectivo poder para preservar el medio ambiente? No, porque como todo fetiche, esta posibilidad se funda en que el objeto en si tiene un poder intrínseco, porque deriva de dogmas fundamentalistas que no fueron producto del debate. Es más, su versatilidad desvirtúa su propósito inicial. Fue secuestrado desde el principio.
¿Podrá Bolivia prescindir de una carretera que una al Beni con Cochabamba? No, porque los indios del TIPNIS y de los llanos, los indígenas del altiplano y de los valles, los trabajadores de Bolivia no se resignarán a permanecer pobres.
¿Vino CNN a coadyuvar en el conflicto? La respuesta es obvia.
Nuestros correos electrónicos están inundados de esta nueva sepa de chatarra, obsequio de funcionarios de entidades con financiamiento foráneo llamadas ONGs. Han logrado movilizar a gil y mil. Incluso una presentadora de la red del terror, esa red que nos muestra día a día las bondades del bombardeo humanitario en Libia, se enc0ntraba en nuestro país.
Este fenómeno atizado desde las usinas de la propaganda mediática ha logrado hacer del Tipnis un fetiche para todo gusto. Un fetiche tan poderoso no había acontecido en larga data, es superior a los “2/3” y a la “capitalía plena”, se extiende más que el movimiento autonómico, parece que tiene fuerza propia.
Lo puede usar Norma Piérola como Vilma Plata, Pedro Montes como el gobernador Costas, los trotskistas, los anarquistas y los futbolistas. En fin, nadie quiere perder la oportunidad de usar el micrófono en oferta, gratis.
Además es extremadamente versátil, a la “nazión camba” ya la premió con una Sabina Cuellar de los llanos; a los gurús del medio ambiente páginas dobles en los diarios, a los ingenuos y ambientalistas empíricos imágenes de TV en directo en los noticieros. A la COB una ayudita en su misión de hacer huelgas, a los escuderos sin pega una vendetta contra Evo Morales.
A los maestros un pretexto para pasar clases hasta navidad. En ausencia de su mentor, los trotskistas encontraron nuevas condiciones objetivas en sus manuales. Quien sabe también los anarquistas ya están viendo la desaparición del estado. Descubrimos también que el proceso de cambio había tenido directores que detectaron su desvío.
Estos directores sin orquesta montaron la ocasión para demostrar su capacidad de movilización y la gran prensa no podía desperdiciar semejante oportunidad. No solo Evo puede hacer marchas, que fetiche más poderoso, su método de lucha y su gente se están volcando contra él; la antipatria babosea con la eventual caída del indio.
Ahora, ¿tiene este fenómeno colectivo poder para preservar el medio ambiente? No, porque como todo fetiche, esta posibilidad se funda en que el objeto en si tiene un poder intrínseco, porque deriva de dogmas fundamentalistas que no fueron producto del debate. Es más, su versatilidad desvirtúa su propósito inicial. Fue secuestrado desde el principio.
¿Podrá Bolivia prescindir de una carretera que una al Beni con Cochabamba? No, porque los indios del TIPNIS y de los llanos, los indígenas del altiplano y de los valles, los trabajadores de Bolivia no se resignarán a permanecer pobres.
¿Vino CNN a coadyuvar en el conflicto? La respuesta es obvia.