REDES SOCIALES 2

martes, 21 de mayo de 2013

DE OBREROS Y REVOLUCIONES






*Camilo Katari

Los recientes enfrentamientos en el Norte de Potosí desnudan las nuevas contradicciones que ha generado el proceso de cambio de sujetos políticos en Bolivia. La izquierda en todas sus manifestaciones mantuvo como teoría central del cambio al marxismo y la clase obrera como la vanguardia revolucionaria, con este pensamiento fortalecieron a la COB como el instrumento del poder del proletariado boliviano.
En la sombra de este gigante estuvieron los pueblos originarios, campesinos e indígenas. Vale la pena recordar la claridad que tuvieron los redactores del primer programa de la COB cuando afirmaban: “La Central Obrera Boliviana, reconociendo el carácter revolucionario y popular del actual Gobierno tiene el deber de apoyar moral y materialmente, constituyéndose permanentemente en la fuerza impulsora de la Revolución Nacional, para evitar que ésta se corrompa, se desvirtúe o se detenga; por lo tanto su apoyo, es crítico o condicionado” (*).

La actual COB ha dejado atrás el análisis concreto del momento histórico que vivimos y ha decido oponerse al gobierno creando su propia fuerza política, es decir que abandonó su rol histórico de llevar “la revolución hasta sus últimas consecuencias”.

Respecto al tema de los salarios, la lucidez, expresada en el documento es realmente elocuente: “La Central Obrera Boliviana propende con carácter permanente y para todos los trabajadores de Bolivia a una constante mejora en sus condiciones de vida, una elevación progresiva de sus sueldos y salarios, y una profundización continua de sus derechos sociales dentro del marco de las posibilidades económicas del país y de acuerdo con los altos intereses nacionales”.

Estas afirmaciones demuestran una capacidad de ubicación en el momento histórico que se vive; hoy la pobreza de los argumentos y la nula reflexión acerca de los intereses del nuevo Estado, nos dan muestra de la tragedia que hoy ensombrece las otroras luces de la COB.
Está claro entonces que los enfrentamientos entre maestros rurales y ayllus, los primeros salidos probablemente de los mismos ayllus, está repitiendo las “champa guerras” implementadas por las luchas intestinas entre las fracciones del viejo MNR, en ese ámbito se alimentaron los golpistas que después acabaron con el movimiento obrero y campesino.

El demagógico pedido de una jubilación por encima de las posibilidades de la economía del país, ha sido el caldo de cultivo para que los históricos enemigos de los obreros empujen y engrosen las propuestas encaminadas a debilitar el proceso iniciado allá por el año 2000.

La clase obrera, de la mano de dirigentes irresponsables, está librando una dura batalla con su propia vigencia como el más fuerte baluarte de la conciencia revolucionaria del pueblo boliviano.

(*)Programa Ideológico Estatuto de la Central Obrera Boliviana- 31 de octubre 1954.
*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino