Por:
Gustavo Torrico.
Compañero Antonio: Todos
estos días, a partir del aciago dos de junio, fecha en la que nos despedimos
por última vez, estuve leyendo todos los artículos periodísticos que se
escribieron sobre tu vida: desde tu
historia política, trayectoria periodística, pensamiento hasta anécdotas de tu quehacer en
la universidad.
Ahora que ya pasó casi un
mes de tu partida, me doy cuenta que olvidé contar muchos hechos que no
mencioné la noche de tu velorio, cuando me invitaron a decir unas palabras en
tu honor.
En esos momentos, no sabía
qué decir, estaba muy triste porque ya no estaríamos juntos y yo no podría
seguir aprendiendo de tus lecciones, así que decidí enumerar todos los valores
que te enaltecían y que hacían de tu personalidad algo envidiable, quise
resaltar tu valor, compromiso, ética, moral, rectitud y sobre todo
compañerismo. Recuerdo la llegada del
Sr. Vicepresidente Álvaro García Linera, cuando entró en el velorio con marcha
presidencial incluida, ¿le habrán dicho que se trataba de un acto oficial? ¿Qué
no se trataba de la visita a un compañero? Aquella banda y su marcha pasa a
sumarse a las cientos de anécdotas que rodearon tu cotidianidad y que
disfrutabas contar con esa ironía fina que te caracterizaba.
Con cabeza fría, paso a
enumerar muchos hechos que no han dicho, pero que creo yo que tienen que
mencionarse, porque no sólo deben nombrarse tus éxitos, logros y valores,
también lo que te hicieron, especialmente en estas últimos tiempos, te explicó
también de qué se trata, de anti-valores, actitudes que por supuesto “no
conoces” y que en tu vida no has cultivado.
La deslealtad, te
preguntarás, ¿Qué es eso? Es lo que
exactamente practicó el mirista y actual masista, Ministro de Minería, que te
hizo trabajar cinco meses y luego te despidió sin siquiera pagarte tu salario.
El engaño, otra llegada y recién aparecida en el
Ministerio de Comunicación, cuando le hablaste de poder hacer una consultoría
que le permita aplicar al gobierno una política comunicacional y dejar de lado
la “Spotitis” en la que se desenvuelve, te hizo trabajar el proyecto, para
luego contarte después de una semanas de paciente espera: “Que el Álvaro no ha
autorizado que te contrate”… ¿Será verdad? ¿Habrá sido una manera de decirte con
diplomacia que no les interesaba tu ayuda y conocimiento?
La falsedad, recuerdo cuando
tuviste la genial idea de desarrollar una historieta para niños que les ayude a
comprender la Nueva Constitución Política del Estado, peregrinaste durante dos
años por los pasillos de la burocracia educativa sin obtener resultado alguno.
¿Y nuestro “compañero”
Presidente?, aquel fin de semana llegó a La Paz para hablar de fútbol en
Deporte Total, pero no se dio un minuto para presentar sus respetos en tu
velorio, nadie pidió que lo haga cómo Presidente, sino como amigo y compañero
de lucha.
Sabes Antonio, al final de
todo, con estas acciones siempre quisieron humillarte y tratar de que pierdas
tu tesoro más grande, la dignidad. No lo lograron.
Hoy tu estrella es la que brilla
más fuerte, junto a la de Inti y Coco,
en el mismo firmamento que inauguró nuestro comandante, El Ché. Aquel sábado 2
de junio no fue el día de tu muerte, fue el día que naciste a la vida eterna.
¡Patria o muerte,
venceremos!
*Miembro del Colectivo de Pensamiento Político Satucos.
