REDES SOCIALES 2

miércoles, 7 de mayo de 2014

¡Hay que sentar precedentes!


*Rafael Artigas

Las meras disculpas así como tal, sino van acompañadas de acciones para enmendar los errores graves no sirven, son solo puras palabras y sirven para calmar el momento nada más, en el fondo es como ponerle otro parche, pero el problema está ahí, y para peor, dejar pasar uno más sin sentar precedentes serios, se cae en saco roto y estamos en lo mismo.


Hace un poco más de un año hice una recapitulación de los delitos y de las barbaridades que cometió el alcalde de Santa Cruz, que a decir de ese tiempo, por la gravedad de los casos en que reincidió, si la justicia se la aplicaba con el rigor de la ley, ese señor ya hubiera estado detrás de las rejas hace mucho tiempo.



Aún recuerdo muy bien y resuena a mis oídos los calificativos que utilizó el alcalde cuando trataba a los periodistas como “criminales”, “burros”, “alcahuetes”, “topos”, “tontos y tontines”, “estúpidos”, “indignos”, “caras de dengue” y una variada gama de insultos e improperios de grueso calibre.



Ese recuento vino desde el año 2010, cuando el Alcalde calificó de “cara de dengue” a una reportera de televisión de la Red Unitel, que le consultó sobre el trabajo de la comuna para combatir el mosquito transmisor del dengue, ya nos avizoraban algo. Ese hecho, años después, obligó a que la periodista se fuera del canal.



Otra fue el año 2011, Percy Fernández atacó verbalmente al camarógrafo del canal 11 Milton Montero. El agredido inició una demanda judicial y la cosa quedó ahí nomás. El otro en 2013, cuando un periodista intentaba preguntarle sobre un comentario emitido por el concejal del MAS, autoridad que desaprobó la gestión del ejecutivo municipal. El Alcalde además de calificarle de “burro”, le ordenó que “rebuzne”.



El pasado año, en el mes aniversario de los cruceños, se mando otra a los periodistas a quienes anda diciendo que les tiene mucho respeto y cariño. Percy Fernández calificó de “criticones”, “indignos”, y de quienes dijo que ejercen una “vil profesión”. Eso le dijo a un fotógrafo, Enrique Canedo, lo llamó “burro” y “estúpido”, y mandó a un gendarme a que lo escolte fuera de las instalaciones.



Lo ocurrido hace un par de días con la periodista de la Red Uno de Santa Cruz, es tan igual o peor del escándalo que se conoció por el toqueteo a una concejala del municipio de Santa Cruz. Con esos graves antecedentes, tenemos por demás argumentos para parar definitivamente esa ola de agresiones.



Lo peor de todo y nos lleva a pensar nuevamente es, qué tipo de entretelones están detrás de todo esto para iniciar procesos judiciales hasta conseguir resultados. Porque los representantes de los gremios periodísticos del país lo único que llegaron a hacer es condenar los insultos y justificar su accionar con sólo decir que “se pone en duda la salud mental” del burgomaestre. 



Es tan curioso que ni los ejecutivos de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, que habitualmente reaccionaban en su clásico tono ácido cuando decían que el Gobierno supuestamente agrede a “sus” periodistas, no hayan tomado posturas radicales como era de esperar.



A este respecto ¿no tendría que decir algo la Asociación de Periodistas que andaba preocupada por casitos del gremio y siempre daba la cara cuando ocurrían casos que involucraban al gobierno? ¿No es de su incumbencia el atender situaciones como las que se dieron no sólo en La Paz, sino también en Santa Cruz?



Y la pregunta sigue latente: ¿hasta cuándo ese silencio cómplice y esa parálisis en el accionar judicial de los gremios de Santa Cruz y de los Trabajadores de la Prensa de Bolivia? Si se hubiera tratado de otra autoridad que tenga algunos vínculos con el gobierno, seguramente, como decía al principio, ya estaría entre rejas, a la primera que hubiese cometido alguna agresión.



Cada ocasión que se dieron agresiones a los periodistas se quedó en un simple rechazo a sus frases y el anuncio de demandarlo ante los tribunales de justicia. De ahí que se conozca algo más serio, ¡nunca se cumplieron con esas amenazas!



El Concejo de la Alcaldía de Santa Cruz ha pedido recientemente que se apliquen las sanciones que correspondan al burgomaestre cruceño, pero otra vez son saludos a la bandera, sin ir más allá e interponer una demanda, articulada y bien coordinada con las instituciones de la sociedad civil cruceña, sólo se queda en una nota interpeladora de “buenas intenciones” y nada más.



Conscientes del respeto a la dignidad de todo ser humano, estamos a la espera de respuestas con hechos concretos: o se frena este tipo de atropellos, metiendo a la cárcel a un agresor de periodistas, a un acosador de mujeres, o finalmente se lo lleva al Instituto Psiquiátrico Gregorio Pacheco, porque ésta podría ser la vía más rápida desde hace mucho tiempo.



Consideramos que este caso ya está de buen tamaño, y consecuentemente existe una tarea urgente, sobre todo para los periodistas, de lo contrario su silencio cómplice nos dirá que éstos solo buscan cargos por mero protagonismo, sin ponerse del lado de sus compañeros afectados y llevar la defensa de sus trabajadores, hasta el final.



*Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño