Designe: suerte sin blanca.
Iván Contreras.
Hace unos días atrás hemos podido ver y escuchar las declaraciones del número uno de Bolivia, al manifestar que se habían equivocado en el tema de las elecciones del poder judicial.
Aquí hay que ver dos cosas por un lado la parte metodológica para su selección y elección de autoridades judiciales. Y por el otro lado ver el propio acto de las elecciones y la modalidad como se llevó a cabo por el órgano electoral de Bolivia.
A tres años ya del despegue en el nuevo sistema judicial con una ley base totalmente errónea – me refiero a la ley 025- y los riesgos que ello suponía que iba a correr una vez empleada la misma, no fue adecuada para las autoridades judiciales. Desde la etapa de transición a las actuales autoridades se contemplan los mismos errores estructurales administrativos en la justicia boliviana. Vanos los intentos en querer implementar un nuevo modelo de justicia comunitaria a través de las escuela de judiciales, ya que las mismas no respondían al mismo sentido que contemplan las bases estructurales del nuevo Estado plurinacional. La falta de pertinencia en el mismo ha provocado lo que hoy día se ve y se siente en el pueblo boliviano, una total desconfianza del mismo.
Impera una justicia similar a la anterior, autoridades defendiendo su pequeño espacio de poder, construyendo su conceptualización como un poder legítimo bajo la idea de ser elegidos por el pueblo y no por el ejecutivo, descuidando la administración de justicia. Además de las reiteradas visitas de dirigentes y organizaciones sociales para pedir otros espacios de poder para sus abogados en diferentes regiones, fueron las impresiones y presiones contra estas autoridades, la repartija de juzgados ha sido sutilmente manejada. Las peleas internas por espacio de poder entre autoridades judiciales fue la gran debilidad de las mismas, la mala interpretación de la ley 025 para beneficios de interés institucional llevó a rivalidades internas, la especulación y manipulación de la información al interior del nuevo sistema judicial llevó y llevará a un resultado vanamente desastroso para la satisfacción del pueblo boliviano. A esto le vienen los ataques de los grupos de interés como son los colegios de abogados que tuvieron mucho que ver en este nefasto resultado.
Hemos visto la contratación de expertos del campo jurídico con una pobreza de aplicación en los temas de transformación al interior del nuevo Estado plurinacional. El desastroso asesoramiento a las autoridades judiciales en temas de transformación y cambio estructural para una justicia plural, llevó a confundir más lo que se quiere del nuevo Estado plurinacional.
Juzgados y tribunales totalmente ineficaces que no responden a nada y a nadie, están cada día desgastando más al nuevo sistema de justicia. Una AMABOL a la ofensiva contra el Estado -ante una sociedad que ve con esperanza los nuevos cambios de la justicia- ayudando a defender los intereses de un grupo social minúsculo y reducido en el poder judicial.
"en vano incorporamos el poncho y la pollera en la justicia”.
Hemos visto en el actual sistema judicial que no sirvió de nada colocar el poncho y la pollera, decía el presidente Morales, preocupado por las reiteradas quejas que llegan a palacio quemado por el mal trabajo llevado hasta la fecha. La “asintonía” del tercer poder del Estado, el “desengranaje” está provocando que las otras estructuras de poder no puedan funcionar bien. “Si a él le va mal a nosotros también” decía por ahí un senador jurisconsulto en el tema.
Una alternativa seria el revocatorio pero con una factura elevada que tendría que jugarse en palacio quemado. Y la otra seria la consecución de las nuevas autoridades pero bajo una transición e implementación de nuevas figuras jurídicas al actual sistema judicial.
Se habla como sugerencia una cumbre del “pueblo Estado”, y la propuesta de revocatoria pese a que La Ley de Régimen Electoral (026) dice en su artículo 25, parágrafo II, que la Revocatoria de Mandato “se aplica a todas las autoridades electas por voto popular, titulares y suplentes, a nivel nacional, departamental, regional o municipal. No procede respecto de las autoridades del Órgano Judicial ni del Tribunal Constitucional Plurinacional”.
Sea cual fuere la decisión “la moneda está en el aire” y no hay mucho tiempo para seguir esperando más resultado sobre la justicia.
Iván Contreras. Comunicador social, experto analista de la información y la comunicación en Bolivia.
