En la anterior publicación realizado
por el colectivo CUECA de la ciudad de Cochabamba hemos presentado el significado de “ re conducción” desde una perspectiva
externa es decir de lo que ve por fuera la gestión política del Proceso de
Cambio. Ahora presentamos otro ángulo de
analizar en una perspectiva interna. Es decir, estando adentro de una gestión política,
pero no precisamente sobre el tema, ya que el autor de la presente opinión
justifica y califica las reacciones externas del análisis de la publicación anterior. (suerte sin blanca)
*Rafael Artigas
En medio de una aparente confusión de los gobernantes y algunos desmarques ideológicos de los cercanos al presidente Morales, vuelven a surgir en tono de “sentimiento de propiedad”, los dueños, gestores o ideólogos del proceso de cambio que anuncian la re-conducción del proceso.
Primero fueron los “disidentes” o aquellos que, tras perder la pega producto de las refriegas, confrontaciones político-ideológicas en cargos públicos lanzaron su documento en Santa Cruz el 2010 y, clamando a los cuatro vientos, nos dijeron que llegó la hora de la “recuperación del proceso”.
Posteriormente, los “oportunistas”, aquellos que el propio presidente dice que son algo así como los paracaidistas en el gobierno y con el manto de ser “portadores de compromiso y consecuencia revolucionaria”, jamás traicionarán a la causa. Muchos de éstos continúan, o si ya no están, los premiaron con otros carguitos en misiones especiales en el exterior.
Finalmente llega un manifiesto de una agrupación denominada CUECA -que no tiene nada que ver con el ritmo nacional- y nos dicen que no son la derecha opositora, ni de los afanados del poder, sólo nos recuerdan que la refundación de nuestro país no debe postergarse y que quieren que este proceso no fracase.
Frente a este panorama de propietarios y no propietarios del llamado proceso de cambio, habrá que recordar, qué nos dijeron éstos y habrá también que recordarles desde qué identidad y sobre qué argumentos pretender instaurar su llamada recuperación o reconducción del proceso.
¿“Desencantados” o “disidentes”?
Los “disidentes”, primero, se manifestaron duramente en un documento que ya fue público indicando que el autoritarismo, la represión, las violaciones a la Constitución Política del Estado, la falta de independencia de poderes, el modelo extractivista y la situación de pobreza y precariedad de la población, han caracterizado estos casi siete años al gobierno de Evo Morales y que el país no cambió nada y piden recuperar el proceso que se inició en 2006.
En el documento aparecen firmando el exconstituyente Raúl Prada; el exviceministro de Tierras, Alejandro Almaraz; el exembajador de Bolivia en Estados Unidos, Gustavo Guzmán; entre otros y afirma que hoy la gran mayoría del pueblo boliviano se encuentra básicamente en la misma situación de pobreza, precariedad y angustia en la que estuvo siempre.
El grupo “disidente” hace una fuerte crítica a la nacionalización de los hidrocarburos, a la situación económica y en la parte final dice que bajo un altisonante discurso anticapitalista y antiimperialista, el gobierno de Evo Morales habría financiado a países ricos y a la banca transnacional con más de 2.500 millones de dólares del sacrificado ahorro nacional de uno de los países más pobres del continente, otorgados a bajísimos intereses solidarios.
En síntesis, el manejo de la economía boliviana con réditos para las empresas externas, la ficticia nacionalización de recursos naturales, la persecución política, el sometimiento de la justicia y la visión totalitaria del gobierno central, fueron cuestionados por los “disidentes” del Movimiento al Socialismo (MAS).
No es la primera vez que los “azules” enfrentan disidencias internas, desde el principio las competencias de algunas autoridades fueron limitadas por la cúpula gobernante, causando el alejamiento de Andrés Soliz Rada, Abel Mamani y Félix Patzi que fueron “despedidos” por conductas impropias.
Mientras los casos de corrupción determinaron que Santos Ramírez y Gustavo Torrico salgan de la cúpula masista. Filemón Escóbar, líder fundador, de quien se dice formó a Morales Ayma, tuvo roces políticos con Alvaro García Linera y otros.
Los “oportunistas”
Evo Morales, en una de sus apariciones con organizaciones sociales, acusó a algunas ONGs y ex autoridades de “oportunistas” que pasaron por su gobierno, de atacar su gestión y al mismo proceso de cambio.
Evo reconoció que él ha convocado a alguna gente, pensando que eran parte del proceso de cambio. “Cuando ocupaban cargos de viceministros y otros puestos (me decían) ‘hermano Presidente, compañero Presidente, bien siga adelante’, y cuando no tienen pegas, (se van) contra Evo Morales y el proceso de cambio, son oportunistas”, dijo.
Es más, denunció que ésta gente protesta públicamente a través de los medios, pero le manda mensajes al teléfono celular, pidiéndole “seguir aportando al proceso”. Acusó a estas ex autoridades de no tener vergüenza.
En ese marco, ponderó la actitud y compromiso del movimiento indígena originario campesino, en momentos críticos y cuando el gobierno se equivoca. “Ése el verdadero compañero comprometido con el proceso de cambio”, expresó.
Hoy más que nunca se evidencian no sólo a los “infiltrados”, sino y abiertamente a los que ejercen cargos jerárquicos y estos mismos, hace un par de años atrás, vociferaban con odio y saña a este proceso y a sus actores políticos, porque formaban parte de la gran camada del MNR y sus primos hermanos los partidos neoliberales (MIR, ADN y otros).
A los propietarios del proceso de cambio tenemos que preguntarles: ¿Qué proyecto de país tienen estos profesionales que hablan de la reconducción del proceso de cambio, que cuando estuvieron dentro, se olvidaron de profundizar y defender al proceso y solo pensaron en sus bolsillos?
¿Qué visión tienen del cambio? ¿Cómo definen el proceso de cambio? ¿Estarán dispuestos a dar como cuota parte – sin buscar pegas - al proceso de cambio del que tanto se llenaron la boca? Quienes asumimos ser portadores del proyecto socialista, tenemos que identificar al enemigo real de clase y no aliarse a él. ¿El enemigo de clase estará en el gobierno?
El momento que atravesamos es muy delicado, aun tratemos de consolarnos con que “la oposición en Bolivia este tirada a la lona”, que “Evo no tiene un buen contendor para las próximas elecciones”, lo peor de ello es que la credibilidad de quienes apostaron y se jugaron el pellejo por muchos años en las calles por recobrar este proceso, se desvanezca, pierda su consistencia, su dimensión histórica cuando comprobamos ese escenario de desvaríos ideológicos.
Dejémonos de darle tanta vuelta y no sigamos mareando la perdiz con pseudo posturas revolucionarias de hablar de reconducción, recuperación y otros clichés que lo único que hacen es confundir, por lo menos estoy convencido que más allá de reconducir o reconstruir el proceso, lo importante es y será continuar militantemente en la resistencia y avanzar!
*Rafael Artigas, es comunicador y periodista orureño
