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miércoles, 20 de junio de 2012

LA NOVENA NO ES LA VENCIDA NI UNA SINFONIA








*Camilo Katari

La marcha de algunos  indígenas, que piden anular una norma aprobada por el sistema parlamentario, aceptado por todos los bolivianos como la mejor forma de gobierno, cuestiona la legitimidad del gobierno y el parlamento, en esa medida es un acto  político, pero también un atentado a la economía porque se opone a la construcción de una carretera (pese a que algunos dicen que si pero no así).

Esta marcha  tiene varios ingredientes, uno de ellos ha desmontado la “virginidad” del ser indígena, queda demostrado entonces que como todo mortal es presa de las tentaciones de un rápido enriquecimiento, los valores inalterables  que muchos “indigenólogos” endilgan mecánicamente a las culturas de tierras bajas han entrado en crisis.

¿Cómo acusar de narcotraficantes a los productores de coca del Chapare sin tomar en cuenta la aceptación de culpa de una de las marchistas? ¿Será aplicada la sentencia bíblica de mirar la viga en el ojo propio antes que la paja en ojo ajeno?

El otro ingrediente, para ponerlo a tono con los estilos de tratar las diferencias, está referido al mundo K’ara, a los autonombrados  anarquistas y/o libertarios. Hasta donde sabemos el anarquismo mantiene una línea de actitud contraria al poder del Estado (algunos dicen a todo tipo de poder) y su sustento jurídico que son las Leyes:¿Cómo entender hoy su apego a la defensa de la Constitución Política del Estado, a ese Estado concentrado?

Existe la posibilidad que su apoyo incondicional a la marcha en realidad esté destinada a crear un clima de anomia y eso si es muy de  anarquista, aquí la masa indígena ocupa el lugar de las bombas, pero ¡un momento!: ¿Dónde quedó la moral anarquista? No es de anarquistas estar detrás de los protagonistas de primera fila, por el contrario un anarquista debe estar en toda  primera fila, correr el riesgo, asumir  la responsabilidad.

Desde otro frente, varios libertarios, subvencionados por la cooperación internacional, afirman que las políticas del gobierno ahuyentan las inversiones, especialmente en la minería, ¿cómo? No era que la minería era estractivismo puro? ¿Necesitamos más minería transnacional? ¿Vieja crónica de mal gobierno?

Marchas, grupos de intelectuales, medios de comunicación, dirigentes cuestionados, alianzas audaces (diría Javier Albó) entre indígenas pateados y logias racistas, no son casualidades, son los latidos de un cuerpo en desarrollo.

En el análisis político, diremos que después del intento articulador del viejo régimen con el discurso de la capitalía plena (2007), luego con la violencia separatista  de la medialuna (2008), hoy  con el TIPNIS, que se ha transformado en algo parecido al núcleo común de la contrarevolución, se pretende dar un giro a un proceso que comenzó hace ya más de cinco siglos y cuyo destino se encuentra en otras manos.

¿No será que su aventura dirigencial con Adolfo Chávez, desacreditado por sus propios hermanos indígenas, hará un ensayo preelectoral al llegar la marcha a La Paz, para medir a sus otros contendores derechistas, frente al único que no ha sido vencido y que se apunta a ganar otra vez como lo es Evo Morales?

*Camilo Katari, es escritor e investigador potosino