
*Luis Camilo Romero
La intervención a marchistas fue nomás el gran error del gobierno, se puede hablar incluso de un retroceso en el proceso de ahí que los que agitaban banderas por el TIPNIS se regocijaron y tienen más pretextos para justificar su movilización.
Encima el Vicepresidente García Linera vuelve a sacar el mismo discurso de agitación, que ya el propio Morales lo dijo en varias oportunidades y prolonga el momento de la confrontación.
Y es que, en rio revuelto, la estrategia de los sectores de la derecha que se aliaron con los indígenas para “acompañar” la marcha, se ha reforzado y despiertan los anti bolivianos de la pseudoizquierda y la derecha real quiere hacer una jugosa pesca.
A la hora del balance metemos a todos los actores; la parte del gobierno y sus errores, ya está develada, lo reconocieron, y supondrá un tiempo de pequeñas fisuras internas y se tendrán que recomponer y hacer algo para calmar los desencantos de quienes lo apoyan.
Pero, como fue en varios escenarios de conflicto los medios privados no se quedaron atrás y el dedo acusador apuntó a los que estuvieron agitando en plena salsa otros conflictos como en los últimos años.
La diferencia de su rol en su labor periodística e informativa es que esta vez, metieron la pata hasta el fondo y se equivocaron con sus datos “reveladores y de primera mano” y cuestionable es que ese sector que no apareció en su agenda, ni por si acaso, se constituyó la fuente primordial para tener “materia prima” de su estrategia manipuladora.
Que triste fue conocer en medio de ese panorama a medios de comunicación de prestigio como ERBOL y un matutino nuevo como Página Siete, entren al juego del sensacionalismo y del manejo burdo de la primicia informativa seguramente para ganar adeptos.
En este conflicto aparecieron diversos movimientos con rótulos de defensores de la madre tierra, de la naturaleza, ecologistas que, respaldados por las ONGs estuvieron en su salsa y tuvieron motivos para explayarse y poner su discurso para que todos los crean.
Ahí estuvieron también los TIPNIS FASHION, ese movimiento que se copió modelos y estereotipos de la época para justificar que se puso a la defensa del medio ambiente, pero sin argumentos. Carece de fundamentos en su verdadera defensa de temas ambientales. Llegaron sólo por “estar a la moda”, poner frases de “amor a la pachamama” y nada mas!
Otro grupo que se aparece en medio de la demanda de los TIPNIS como paracaidista es el de los disidentes y “resentidos del MAS”, que con su afanosa y apasionada muestra de solidaridad contagian su “sentimentalismo” e hipócrita de las clases medias hacia sus ahora “hermanos” indígenas, por quienes se han movilizado mostrando ser más indigenistas que el propio Evo.
Los Almaraz, Guzmán y Olivera, en el fondo, no están apoyando ni dando línea a ese movimiento, entraron al mismo juego de la derecha que, desde el discurso mediático, con insulto, con poco argumento, más con el hígado, que con la razón, se parecen a los que hace un par de años escuchábamos en el oriente boliviano con Costas, Marinkovic y los conspiradores de la “media luna”.
Lo ocurrido estos días nos da lecciones claras y visionarias donde el pueblo también tiene que asumir su responsabilidad y recordar que el país ha estado muchas veces en situaciones en las que por mucho exigirle a la izquierda se terminó entregándole el poder a la derecha, la cual de inmediato no hizo más que restaurar toda su estructura de saqueo y enriquecimiento ilícito, sin importarle en lo más mínimo los indígenas.
Para el ello en importante valorar la memoria histórica como referente para interpretar y perfilar el futuro, los datos del presente no tendrían solidez ni peso si no pasan por el filtro de la historia y sus actores fundamentales.
Esperanzado apuesto una vez más en la capacidad de los bolivianos para que logremos superar esos traumas para añadirle la claridad política que le falta al ya probado coraje, a su tenacidad y su extraordinaria capacidad de organización que ha hecho posible la enorme conquista con la que ha asombrado al mundo, y que ni ellos mismos terminan de apreciar en toda su dimensión.
*Luis Camilo Romero, es comunicador e investigador boliviano para America Latina y el Caribe