En tiempos de elecciones los dueños de medios y periodistas crean un show, ególatra desprestigiando los conceptos de la democracia siendo que se autodenominan defensores de la democracia. Los argumentos ante la opinión pública es “en tiempos de elecciones cuidamos las decisiones de la opinión en general”. Lanzan la carnada y creen que la clase política está atenta a la presa para ser sometida a chantajes de mayor apoyo económico a estas empresas o el dueño ajusta a sus condiciones el apoyo, a puesta a la izquierda y la derecha la balanza inclina su apoyo en una dinámica de péndulo.
El doble discurso de la prensa y a veces el triple discurso que manejan asustan a los críticos y analistas del discurso. El crear las imágenes desprestigiando a la clase política creen (la prensa) que le da mayor veracidad a quien afirma esa circunstancia. “La politiquería barata” “los politiqueros” son afirmaciones nuestras de cada día, sin darse cuenta que ellos caen en la misma bolsa de afirmaciones cuando deciden lanzarse a la palestra política, fracasan en su objetivo vuelven a retomar tímidamente su labor del periodismo, esperando que la memoria corta de la opinión pública se olvide de su paso por las esferas políticas.
Irónico es, cuando el Chino Gómez de ERBOL derrama un rosario de egolatrismos periodisticos, cada día le prende una vela a su rubro y a su ego sabiendo los grandes errores que cometen “los hombres perfectos de la opinión”. Y es claro entender que la naturaleza jurídica o social del periodismo en el inicio de su rubro no fue defender a los sin voz, sino generar incertidumbre, especuladores de los hechos de una sociedad peripatética se aprovecha en convertirse en dueños de la palabra. Acaso esto no es defenestrar, desgastar y debilitar proceso de democracia madura que se quiere en la sociedad boliviana y peor aun ¿cuando se tiene un rubro todavía empírico?
