
La pugna por el poder ha vuelto a desatarse en la capital de los bolivianos. Y cuando no, la articulación de las logias sucrenses apoyadas por grupos de poder económico de Santa Cruz, despiertan una vez más la ambición de aquellos dirigentillos hambrientos de poder político.
Habrá que recordar a los lectores que, otrora, la mayoría de los sucrenses se dio cuenta que la bandera de la “capitalía” fue un simple instrumento de los poderosos terratenientes y la ultraderecha de Santa Cruz, y en ello se armó el tristemente célebre Comité Interinstitucional y que bien sabemos únicamente fue un trampolín de violentos separatistas.
En el tiempo de la confrontación, Sucre no ganó nada, es mas, lo primero que perdió fue la dignidad. Unos pocos enlodaron a todos los chuquisaqueños. Sucre perdió la capitalidad plena, que era la bandera principal. Pero también perdió la posibilidad cierta de ser sede del Cuarto Poder del Estado, el Órgano Electoral Plurinacional, la Procuraduría del Estado, el Defensor del Pueblo y otras instituciones nacionales.
Y lo afirmamos, aunque a muchos no les guste que, Sucre perdió hace mas de un par de años, pese a que en varios momentos muchos líderes de la región, estaban a punto de lograr acuerdos viables con el Gobierno, no faltaron aquellos radicales que optaron por el “todo o nada”. El tiempo se encargó de demostrar la realidad y la verdad. Por culpa de esos títeres, Chuquisaca perdió “soga y cabrito”.
Un poco de memoria
Para la memoria colectiva habrá que recordar que, en los días de negociación y deliberación en la Asamblea Constituyente (octubre, 2007) el Ejecutivo propuso que Sucre tenga el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), con sede en esa capital, y como decíamos, los dirigentes mas radicales, por el solo hecho de generar mayor protagonismo con su falsa e hipócrita lucha por la “capitalidad”, hicieron oídos sordos a esa propuesta gubernamental.
De ahí que habrá que ser claros en el análisis y en el trasfondo de este nuevo debate y señalar con pleno convencimiento en los hechos y sin vacilaciones que, la pretendida propuesta de la dirigencia chuquisaqueña, sobre todo de un grupito de concejales opositores, es otra vez una maniobra para volver a abanderar una “reivindicación”, sin que en esta, exista una plena identificación de lucha y compromiso por los intereses regionales, tal como se trata ahora de hacer creer a la población.
Como dijimos, Sucre tenía CUATRO posibles sedes a cambio de un entramado enfrentamiento regional como era la sede de los poderes del estado y por eso, para evitar mayores conflictos se propuso, entre ellos, llevar la OEP a Sucre y de ello, a esos dirigentes que se afanan por reivindicarla ni se les movió un pelo.
Uno de los que buscó una salida en aquellas reuniones ácidas y radicales del Comité Interinstitucional y que tras sugerir que se aceptara la propuesta del gobierno para contar, entre ellas con la sede del OEP, fue motivo de abucheo y calificado de traición el ahora concejal Germán “Chunka” Gutiérrez. ¿Por qué el concejal Gutiérrez no les recuerda que ello no formaba parte de sus reivindicaciones?
La avivada dirigencial
Ahí están otra vez, los autores del desastre para un departamento tan pujante y ahora tratan de azuzar para sus propios intereses y, como no se cumplieron sus ambiciones personales y después de dejarlo en el abandono, porque estuvieron mas dedicados a conspirar, se olvidaron del desarrollo y progreso para Chuquisaca, ahora levantan una bandera que NO es de su propia iniciativa.
El que se quiera incorporar el traslado de la OEP a Sucre como sede y forme parte de otra reivindicación, tras escuchar la propuesta de la senadora Cifuentes, es puro cuento y es nomás otra avivada de los que perdieron en las últimas contiendas electorales y quieren ganar espacio político como otra bandera regional.
Los verdaderos convencidos del desarrollo de Chuquisaca, los que aman a su terruño dejando apasionamientos políticos y buscando la unidad de la región, como seguramente lo quiere la senadora Nélida Cifuentes, serán los que en definitiva pasen a la historia de una lucha auténtica y comprometida por una causa reconocida por el pueblo y no así de los que llegaron como paracaidistas.
*Luis Camilo Romero es periodista e investigador boliviano